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Natalia Esperón fue el amor platónico de muchos mexicanos que rondan los 35. Uno le dio la argolla matrimonial, cuando ella era muy joven. Aunque la relación, tras varios años y tres hijos, terminó en divorcio, ella asume su madurez y su experiencia de vida en la que no ha faltado el drama, con una sonrisa muy alejada de la actitud de mártir de las heroínas de televisión. Inquieta y curiosa por buscar nuevos caminos para una carrera que comenzó en el modelaje a los 13 años, ya trabajó en cine en 2007 con la cinta Espérame en otro mundo y este mes estrena Cómo no te voy a querer. Y adopta nuevas facetas como una de las mujeres asesinas en la teleserie argentina de ese nombre.
Lo único que tienen en común sus nuevos personajes es que están a años luz de la Paola que la dio a conocer en la novela Agujetas de color de rosa. “Todavía hay quienes se acercan y me dicen que yo era como su amor imposible; me da mucha risa y es como decir, ‘Ah, ¿te cae?’, porque no me daba cuenta del efecto que tenía la novela”, explica al recordar aquella época, cuando estaba a punto de dejar la soltería.
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